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Y el ángel me mostró el río de agua de vida, limpio como el cristal, que brotaba desde el trono de Dios y del Cordero, justo en medio de la calle principal de la ciudad. A ambos lados del río estaba el árbol de la vida, que producía doce cosechas de frutas, una cada mes. Las hojas del árbol eran usadas para la sanidad de los pueblos de todas las naciones. Y allí no habrá más maldición* O “alguna cosa maldita.”. El trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad, y sus siervos lo adorarán. Ellos verán su rostro, y su nombre estará escrito sobre sus frentes. Y no habrá más noche, y no habrá necesidad de luz de una lámpara, o de la luz del sol, porque el Señor Dios les dará la luz. Y reinarán por siempre y para siempre.
Entonces el ángel me dijo: “Estas palabras son fieles y verdaderas. El Señor Dios, que dio su Espíritu a los profetas, envió a su ángel para mostrar a sus siervos lo que está a punto de suceder.”
“¡Yo vengo pronto! Se entiende que estas son las palabras de Jesús. Ver también los versículos 12 y 20. Benditos los que obedecen las palabras proféticas de este libro.”
Yo soy Juan, quien escuchó y vio todas estas cosas. Cuando las vi y las escuché, caí a los pies del ángel que me había mostrado estas cosas, para adorarlo. Entonces me dijo: “¡No lo hagas! Yo soy siervo de Dios, como lo eres tú, y tus hermanos los profetas, así como los que obedecen las palabras de este libro. ¡Adora a Dios!”
10 Entonces me dijo: “No selles las palabas de profecía de este libro y ni las guardes en secreto, porque el tiempo está cerca. 11 Deja que los que no hacen el bien sigan su camino. Que los que son impuros sigan su camino. Que los que hacen lo recto, sigan haciendo lo recto. Y que los que son santos, sigan siendo santos.
12 “Yo vengo pronto, y traigo mi recompensa para dar a todos conforme a lo que hayan hecho. 13 Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. 14 Benditos los que lavan sus túnicas O “que guardan sus mandamientos.” para tener derecho al árbol de la vida, y para poder entrar a la ciudad por las puertas.
15 Los que están fuera de la ciudad son perros, así como los que practican brujería, inmoralidad sexual, asesinato, idolatría, y los que inventan y aman la mentira.
16 “Yo, Jesús, he enviado a mi ángel para darte este testimonio que debes compartir con las iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, la estrella brillante de la mañana.”
17 El Espíritu y la novia dicen: “Ven.” Quien escucha esto, diga: “Ven.” Quien tenga sed, venga, y a quien quiera le daré gratuitamente del agua de vida. 18 Declaro solemnemente a todos los que escuchan las palabras proféticas de este libro, que si alguno añade algo a estas palabras, Dios le enviará las plagas descritas en este libro. 19 Si alguno quita las palabras proféticas de este libro, Dios le quitará su parte en el árbol de la vida y de la ciudad santa que se describe en este libro.
20 Aquél que confirma todo esto dice: “Sí, yo vengo pronto.” Amén, ven, Señor Jesús. 21 Que la gracia del Señor Jesús esté con los creyentes. Amén.

*22.3 O “alguna cosa maldita.”

22.7 Se entiende que estas son las palabras de Jesús. Ver también los versículos 12 y 20.

22.14 O “que guardan sus mandamientos.”